Toda una experiencia. Si había mucho morbo por leer esta novela precursora de "Matar un ruiseñor", una vez disfrutada su lectura no deja en absoluto indiferente. Lo primero que llama la atención es la calidad de su estilo literario. Pero claro, eso es obvio y se sabía desde la novela que le llevó al Pulitzer hace medio siglo y que sirvió de guión a la no menos maravillosa obra cinematográfica. Sin embargo, ésta maneja un tono distinto, una estructura singular que da cuenta de los múltiples registros de la autora. Según se dice, esta obra encontrada recientemente fue el origen y su "apaño" sugerido por la editorial consistió en "Matar un ruiseñor". Encontramos mucha intersexualidad, no ya con el caso sobre el que se centra la famosa novela, sino con la literatura de la época e incluso con la literatura victoriana. Encontramos el conflicto de los derechos civiles en toda su esencia y en este sentido la novela me resulta mucho más realista que su sucedánea. Quizá, a los que lloramos y subimos al altar a Atticus Finch, como así nos lo presentaron los ojos de Socout, su hija de niña, y como sigue apareciendo en los constantes recuerdos de la década de los años 30 en Alabama, a lo largo de toda esta novela, nos duela tener conciencia del otro Atticus, como le ocurre a la protagonista Jean Louis ya con 26 años. No obstante, merece mucho la pena leerla, reflexionarla y compararla. Es más real con la época, es una lección de historia a través de la ficción. Es una explosión de sentimientos y una belleza en su forma. Es un canto a la evolución de la mujer y de los derechos sociales a mediados de siglo en Estados Unidos.
Deja un vacío al acabar de los que uno no sabe con lo que lo va a llenar. Bueno. Me conformo con saber que no lo voy a llenar con la nueva entrega de la bazofia literaria, con perdón a la literatura, de Grey.
jueves, 16 de julio de 2015
sábado, 11 de julio de 2015
Mi comentario a "Drácula" de Bram Stoker
Confieso que éste, como por desgracia, demasiados otros clásicos, era una asignatura pendiente. Había leído cosas de vampiros, visto las películas, etc., pero, cuando tuve la oportunidad y casi la obligación, no la leí porque no me llamaba la atención la considerada novela gótica.
Ahora, por fin, he tenido la oportunidad de leerla y degustarla y ha sido una auténtica revelación. Magistralmente escrita en forma de novela epistolar, es grandiosa en cuanto a historia fantástica y toda una red de sentimientos y romanticismo que está muy por encima de lo que cualquier versión cinematográfica ha logrado transmitir. Y siempre desde el respeto pues algunas películas sobre el vampiro inmortal de Bram Stoker se revelan como grandes filmes. La novela es magistral y si la contextualizamos en el momento en que se editó, debió ser la mayor transgresión literaria en materia fantástica en muchos años. Más vale tarde que nunca. Uno no debería leer las novedades antes de leer los clásicos pero, entonces, es que nos falta tiempo y uno tiene que vivir su época. Pero bueno, por eso no hay que perder tiempo en divagaciones y seguir leyendo, como si fuera la "sangre" que nos da la vida, ja, ja, ja...(risa maléfica).
Ahora, por fin, he tenido la oportunidad de leerla y degustarla y ha sido una auténtica revelación. Magistralmente escrita en forma de novela epistolar, es grandiosa en cuanto a historia fantástica y toda una red de sentimientos y romanticismo que está muy por encima de lo que cualquier versión cinematográfica ha logrado transmitir. Y siempre desde el respeto pues algunas películas sobre el vampiro inmortal de Bram Stoker se revelan como grandes filmes. La novela es magistral y si la contextualizamos en el momento en que se editó, debió ser la mayor transgresión literaria en materia fantástica en muchos años. Más vale tarde que nunca. Uno no debería leer las novedades antes de leer los clásicos pero, entonces, es que nos falta tiempo y uno tiene que vivir su época. Pero bueno, por eso no hay que perder tiempo en divagaciones y seguir leyendo, como si fuera la "sangre" que nos da la vida, ja, ja, ja...(risa maléfica).
viernes, 3 de julio de 2015
Mi comentario a "Irene" de Pierre Lemaitre
¡Grande!. Una novela, presagio de una gran saga, muy buena. Escrita magistralmente por el autor del éxito literario “Vestido de novia”, Pierre Lemaitre, el lector encuentra la mejor versión narradora del mismo, con momentos muy valiosos en lo que se refiere a la descripción de sentimientos y estados psicológicos.
Es novela negra, por supuesto, con algunas descripciones cercanas al gore porque lo exige el guión, pero es sobre todo una novela homenaje a la literatura. No a la literatura de novela negra, que también, sino a la magia de transgredir y salpicar ficción y realidad. Me ha gustado mucho. Estilo claro, velocidad vertiginosa y la aparición estelar de otro detective cautivador, Camille Verhoeven. En los últimos años nos hemos hecho, los que gustamos de este género, con muchos detectives fetiche. Desde el Victor Ros de Jerónimo Tristante hasta Sergio Gomes de Antonio Parra, pasando por la Amaia de Dolores redondo en el panorama nacional por no hablar del detective Gurney de John Verdon, el Neal Carey de Don Winslow y otros muchos a escala internacional
Este Camille irrumpe para quedarse y hacer devotos.
Muy recomendable
sábado, 27 de junio de 2015
Mi comentario a "Mitos y leyendas celtas"
Se trata de un ensayo que es un compendio de leyendas de los celtas diferenciadas según las tres etapas en que divide la tradición y la historia antigua y medieval irlandesa. Es un clásico y da una buena visión general de la tradición oral celta. No obstante, no deja de ser un ensayo muy lineal, con resúmenes de los cuentos y escrito a comienzos del siglo XX, donde el realismo imperante no permitía mucho espacio a la magia y el romanticismo que sí comprenden estas leyendas y que se pueden apreciar mucho mejor en otros autores.
Destaco su visión del paraíso que me hace replantearme mi naturaleza celta "Embriagadora es la cerveza de Erin, pero más embriagadora la cerveza de la Gran Llanura.".
Hay libros de relatos celtas preciosos. Éste, para mí, no es uno de ellos y, salvo que el cielo caiga sobre nuestras cabezas, la tierra se abra para tragarnos y el mar inunde la tierra, seguiré buscando la magia de esta hermosa tradición.
Destaco su visión del paraíso que me hace replantearme mi naturaleza celta "Embriagadora es la cerveza de Erin, pero más embriagadora la cerveza de la Gran Llanura.".
Hay libros de relatos celtas preciosos. Éste, para mí, no es uno de ellos y, salvo que el cielo caiga sobre nuestras cabezas, la tierra se abra para tragarnos y el mar inunde la tierra, seguiré buscando la magia de esta hermosa tradición.
martes, 16 de junio de 2015
Mi comentario a "Wilt" de Tom Sharpe (relectura)
Otra lectura en segundas nupcias (pues considero una suerte de enlace la relación entre lector y libro) con la que he disfrutado más que la primera vez, hace más de 20 años. Entonces leer Wilt tenía todavía un componente de transgresión que le confería cierto morbo. El tema del sexo extravagante sin tabúes, la muñeca, etc. Ahora, con el paso del tiempo, cuando todo ese envoltorio que rodeaba el libro ya no tiene sentido, cuando, como, parafraseando una canción de Sabina, se le quita la piel a la manzana prohibida, se disfruta mucho más de las geniales situaciones en que el autor pone a sus protagonistas y la hilarante maestría de los diálogos.
Siempre he considerado como muy meritorio que un libro te haga desternillarte a lo largo de cientos de páginas. Por eso, de cuando en cuando, leo a David Safier, al que ahora está leyendo ya mi hija, para orgullo paterno, a Woody Allen con sus "Cuentos sin Plumas" o "Como acabar con la cultura de una vez por todas", o al mismísimo Jardiel Poncela y su genial "Eloísa está debajo de un almendro". Ahora que estoy engastando lecturas nuevas con libros que leí hace tiempo y no los saboree lo suficiente, simplemente por falta de acervo cultural del receptor, o sea, un servidor, he recurrido a este clásico y lo he pasado en grande. Tendré que volver a leerlo dentro de 20 años D.M. cuando espero saber más pues no quiero parecer pretencioso con la susodicha aseveración. Al fin y al cabo, como diría Sancho a Don Quijote, "yo sé lo que sé" pero sé que es bastante más de lo que sabía hace 20 años y gran parte de culpa la tienen los buenos libros. Viva la literatura pijo!
Siempre he considerado como muy meritorio que un libro te haga desternillarte a lo largo de cientos de páginas. Por eso, de cuando en cuando, leo a David Safier, al que ahora está leyendo ya mi hija, para orgullo paterno, a Woody Allen con sus "Cuentos sin Plumas" o "Como acabar con la cultura de una vez por todas", o al mismísimo Jardiel Poncela y su genial "Eloísa está debajo de un almendro". Ahora que estoy engastando lecturas nuevas con libros que leí hace tiempo y no los saboree lo suficiente, simplemente por falta de acervo cultural del receptor, o sea, un servidor, he recurrido a este clásico y lo he pasado en grande. Tendré que volver a leerlo dentro de 20 años D.M. cuando espero saber más pues no quiero parecer pretencioso con la susodicha aseveración. Al fin y al cabo, como diría Sancho a Don Quijote, "yo sé lo que sé" pero sé que es bastante más de lo que sabía hace 20 años y gran parte de culpa la tienen los buenos libros. Viva la literatura pijo!
martes, 9 de junio de 2015
Mi comentario a "La chica del tren" de Paula Hawkins
Pues no es de lo mejor que he leído ni mucho menos. Mi respeto a la forma de escribirlo, a esa cuadrafonía o diferentes voces narrativas en las que cada personaje narra en primera persona su versión de los hechos. Un estilo de escritura sencillo y una mención especial a la buena traducción, que se agradece viendo lo que se vé por ahí con algunos best-seller. También destaco la estructura que es agradable al lector por encontrarla coherente.
No obstante se me hace pesado y una gran paranoia colectiva. La sensación es muy parecida a cuando leí "Pérdida" (Gone girl), que también traía mucha parafernalia y publicidad en su salida al mercado.
A ver, a lo mejor si uno es un alcohólico o un paranoico puede entender la forma de pensar y evolucionar de los protagonistas. Pero a quienes aún presumimos de no serlo, nos parece demasiado recurrente y cansina la descripción o vivencia de la psique enferma de estas personas que, por desgracia, sufren de esta adicción. Quizá sea muy conmovedor o ilustrativo en USA pero, por ejemplo, quien ha experimentado de vez en cuando una cogorza común se identifica mucho más con el bebedor que presenta Mikel Santiago en su último libro que con la protagonista de "La chica del tren".
Como digo, el estilo es bueno, no original porque lo hemos visto en muchas novelas y alguna de ellas grandes clásicos de la literatura hispanoamericana, pero bueno. La trama, regular, la forma de contarla bien pero el nivel de interés se disuelve a lo largo de la novela.
Cuando esto me ocurre, releo a los clásicos. Así que la próxima novela "Grandes Esperanzas" revisited.
No obstante se me hace pesado y una gran paranoia colectiva. La sensación es muy parecida a cuando leí "Pérdida" (Gone girl), que también traía mucha parafernalia y publicidad en su salida al mercado.
A ver, a lo mejor si uno es un alcohólico o un paranoico puede entender la forma de pensar y evolucionar de los protagonistas. Pero a quienes aún presumimos de no serlo, nos parece demasiado recurrente y cansina la descripción o vivencia de la psique enferma de estas personas que, por desgracia, sufren de esta adicción. Quizá sea muy conmovedor o ilustrativo en USA pero, por ejemplo, quien ha experimentado de vez en cuando una cogorza común se identifica mucho más con el bebedor que presenta Mikel Santiago en su último libro que con la protagonista de "La chica del tren".
Como digo, el estilo es bueno, no original porque lo hemos visto en muchas novelas y alguna de ellas grandes clásicos de la literatura hispanoamericana, pero bueno. La trama, regular, la forma de contarla bien pero el nivel de interés se disuelve a lo largo de la novela.
Cuando esto me ocurre, releo a los clásicos. Así que la próxima novela "Grandes Esperanzas" revisited.
sábado, 6 de junio de 2015
Mi comentario a "El mal camino" de @mikelsantiago
Esta novela, para mí, consagra al autor como un maestro del género. Si ya disfruté con "La última noche de Tremore Beach", "El mal camino" la supera a mi juicio en estilo y madurez como escritor, manteniendo, y superando si cabe, el altísimo nivel sugestivo que hace que el lector permanezca con el corazón en un puño desde la primera página. Es frenética, rápida, adictiva, y te sumerge en una intriga que te mantiene en vilo durante todo el libro. El estilo, como digo, más pulido. Con una sintaxis concisa y unas descripciones precisas. Para mí, el thriller cuenta con un monstruo del género. Absolutamente recomendable.
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